Se acabó la navidad. El nuevo año inició. Empezaron los afanes, sigue la crisis, la económica y la de otras tantos aspectos de nuestra realidad. En medio de todas estas situaciones cada uno tiene que encontrar sus propias estratégias, no para escapar de ellas, sino para afrontarlas saludablemente y con dignidad. Por eso, es necesario poner la risa entre esos propósitos de nuevo año aún calientes.
La risa es en sí signo de alegría y salud. No hay mejor forma de acercarse a alguien nuevo o amenazador que riendo; salvo algunas excepciones, si existiese una " química social" una de sus reglas generales fuera que los enojos y pesares son solubles en risa. Las ciencias han confirmado la cantidad de músculos que se ejercitan al reir y también son conocidas las terapias de risa.
Y si algún ortodoxo le falta algún argumento, puede revisarse el Núm 2.778 de la revista Vida Nueva dónde, en una no tan interesante entrevista a un cardenal de la curia romana, resaltan en su biografía (entre inteligencia, estudios, cargos ocupados y los varios idiomas que domina) su capacidad para la risa...(con puntos suspensivos incluidos). De manera que, siéntanse confiado en cultivar la capacidad que ya tiene uno que podría ser el próximo Papa...
La verdadera y perfecta risa
Bien, podría decirse que ya en nuestro Caribe sabemos reírnos bastantes; son (o somos) algunos los que deben ejercitarse en esta capacidad. A esto se puede responder que es verdad, sí que sabemos de risas: la burlona, la disparatada, la risita complaciente, la que viene con la carita de "yo no fuí"; sin embargo, me atrevería a decir que nos sigue faltado algo de la verdadera y perfecta risa.
San Francisco dejó al hermano León el escrito de la "La verdadera y perfecta alegría", un texto en el cual el santo quiere dejarle claro que es en la adversidad, en medio del rechazo y el dolor con los que más amamos cuando se demuestra la verdadera alegría. Francisco nos habla de que la alegría van acompañadas de paciencia y calma, de virtud que es firmeza. Así la risa, compañera de la alegría, hay que saberla expresar aún en medio de las tribulaciones. Y cuando se hace muy difícil, podemos servirnos de esa forma menos exaltada que es la sonrisa.
Bueno, si no es muy tarde ya y reconoce que le hace falta, incluya la risa en sus prósitos del año ya iniciado.
Hno. Fandry
nota: vea el texto de "La Verdadera y perfecta alegría " en: http://www.franciscanos.org/esfa/veral.html
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